Noticias de la Categoria 'Chistes de Medicos'

Cinco cirujanos

Domingo, Marzo 30th, 2008

Cinco Cirujanos discutían sobre quiénes son los mejores pacientes en la sala de operaciones:
- El primer cirujano dice: “Me gusta operar contadores porque cuando los abrís, todo adentro está ordenado por números.”
- El segundo responde: “Sí, pero los electricistas son mejores porque todos los órganos están codificados por colores, no te podes equivocar.”
- El tercer cirujano agrega: “No, son mejores los bibliotecarios: dentro de ellos está todo localizado en orden alfabético.”
- El cuarto dice: “No hay como los mecánicos, ellos ya traen las piezas de repuesto que hay que colocar.”
- El quinto, por último, les dice: “Lamento tener que contradecir a todos ustedes. Los políticos son los mejores pacientes del mundo para operar. No tienen corazón, no tienen estómago, no tienen huevos, y, encima, el cerebro y el culo son totalmente intercambiables.”

Un señor llega al doctor con su bebe en brazos.

Jueves, Febrero 14th, 2008

Un señor llega al doctor con su bebe en brazos.
Doctor, doctor, mi hijo tiene 6 meses y no abre los ojos.
El doctor le hace un chequeo al bebe y le dice al padre:
Señor, el que debe abrir los ojos es usted, este bebe es chino.

Doctor, Doctor….

Domingo, Enero 27th, 2008

Doctor!, Doctor!, ¿como salio mi bebe de la operacion?…
-¿operacion?-,
¿no era una autopsia?

Metida de poata

Lunes, Enero 21st, 2008

Va Manolo a una farmacia:

“Oiga, me puede vender un preservativo porque esta noche voy a cenar con la familia de la chica con la que salgo desde hace tres meses y después, a ver si cae”.

Mientras el farmacéutico lo atiende, Manolo se queda pensando y dice:

“Bueno, mejor me pone dos porque esta chica tiene una hermana que no está nada mal e igual cae también”.

El farmacéutico regresa por otro preservativo y Manolo dice:

“Bueno, mejor me va usted a dar tres porque la madre es una cachonda que pone los cuernos a su marido y ya metidos en harina…”

LLega la hora de la cena y aquí tenemos al Manolo comiendo sin quitarse la gabardina, con el cuello subido y la cabeza agachada. Al acabar, cuando han salido de la casa, va la chica y le dice:

“¡Manolo, no sabía que eras tan tímido!”

“Ni yo que tu padre era farmacéutico”.

Por confución

Sábado, Enero 19th, 2008

Una pareja llevaba muchos años de matrimonio y no había logrado tener familia. Tras consultar varios doctores, sin éxito, fueron a ver a un especialista muy renombrado quien, tras muchos estudios, les dijo que la única solución era que buscaran un padre sustituto.

“¿Y qué es un padre sustituto?”, pregunta la señora.

“Es un hombre seleccionado con mucho cuidado y que hace, por una única vez, las funciones del esposo para que la mujer quede embarazada”.

La señora vacila un poco; pero su marido le dice al doctor que él no tiene ningún inconveniente con tal de ver realizada su ilusión de convertirse en padre. Pocos días después, se contrata a un joven y se hace una cita para que al siguiente domingo por la mañana, cuando se ausente el marido de la casa, vaya y visite a la señora para cumplir su tarea.

Sin embargo, sucedió que un fotógrafo de niños había sido llamado a una casa vecina para retratar a un bebé. Por azar del destino, el hombre se equivocó de domicilio llegando al de la señora:

“Buenos días, señora, vengo por lo del niño”.

“Mmm, sí, pase usted. ¿Gusta tomar algo?”

“No, muchas gracias, el alcohol no es bueno para mi trabajo. Lo que quisiera es comenzar cuanto antes”.

“Muy bien, ¿le parece si vamos a la habitación?”

“Puede ser allí, pero también me gustaría una aquí, en la sala, dos en la alfombra y otro en el jardín”.

“¿Pues cuántos van a ser?”, se alarmó la señora.

“Ordinariamente son cinco en cada sesión, pero si la mamá coopera pueden ser más, todo depende”, dijo mientras sacaba del portafolios un álbum. “Me gustaría que viera antes algo de lo que he hecho. Tengo una técnica muy especial y única que le ha gustado mucho a mis clientas, por ejemplo, mire el retrato de este niño tan bonito: lo hice en un parque público, a plena luz del día. ¡Cómo se juntó la gente para verme trabajar! Esa vez me ayudaron dos amigos, porque la señora era muy exigente: con nada le podía yo dar gusto y quedarle bien. Para colmo, esa vez tuve que suspender el trabajo porque llegó una ardilla y comenzó a mordisquearme el equipo”.

La señora, estupefacta, escuchaba todo esto mientras el fotógrafo continuaba:

“Ahora vea estos mellizos. En esa ocasión sí que me lucí, todo lo hice en menos de cinco minutos: llegué y ¡paf!, dos tomas y mire los gemelos que me salieron.

La señora estaba cada vez más asustada oyendo al fotógrafo que continuaba:

“Con este niño batallé un poco más, porque la mamá era muy nerviosa. Yo le dije: mire señora, usted volteé hacia el otro lado y déjeme hacer todo a mí. Ella se volteó, y así pude yo hacer mi trabajo”.

A esta altura, la señora estaba a punto del desmayo. El fotógrafo guardando su álbum le dice:

“¿Quiere que comencemos ya, señora?”

“Cuando usted diga”.

“Está bien, voy por mi trípode”.

“¿Trípode?”, dijo temblando la señora.

“Sí”, comenta muy tranquilo el fotógrafo, “es que usted sabe, mi aparato es muy grande y necesito un trípode para apoyarlo y estabilizarlo, porque ni con las dos manos puedo sostenerlo bien… ¿Señora?, ¿señora?… ¡Señoraaaaa!”