A las 4:00 a.m.,
Miércoles, Junio 18th, 2008un borracho llega a un edificio enorme y ve la ingente cantidad de botones que tiene el intercomunicador. Titubeante, presiona uno de los botones y cuando una mujer responde, con tartajosa voz pregunta:
“Oye ¿tú eres casada?”
“SÃ, soy casada”, contesta enojada.
“¿Y tu esposo esta ahÃ?”
“Sà y es karateca. ¿Quieres que lo despierte?”
“¡No, no, no, disculpe usted!”, farfulla asustado el temulento.
Oprime otro botón y cuando le contestan se apresura:
“Oye, mi amor, ¿tú eres casada?”
“¡SÃ, soy casada!”, responde furiosa y con voz adormilada.
“¿Y tu marido está ahÃ?”
“SÃ, si está. Él es boxeador. ¿Por qué? ¿Quiere que lo despierte?
“¡No, no, no, perdón!”
Toca nuevamente el intercomunicador. Cuando alguien contesta el borrachÃn insiste:
“Oye, mi vida, ¿tú eres casada?”
“SÃ, si soy casada”.
“¿Y tu marido está ahà contigo?”
“No, él no está”.
“Entonces, ¿puedes hacerme un favor?”
“¿Cuál?”, pregunta extrañada.
“¿PodrÃas bajar a ver si soy yo?”