Una pareja tenía dos niños pequeños.

Viernes, Febrero 15th, 2008

Una pareja tenía dos niños pequeños, de 8 y 10 años de edad, quienes eran extremadamente traviesos. Siempre estaban metiéndose en problemas y sus padres sabían que si alguna travesura ocurría en su pueblo sus hijos estaban seguramente involucrados.
La mamá de los niños escuchó que el sacerdote del pueblo había tenido mucho éxito disciplinando niños, así que le pidió que hablara con sus hijos. El sacerdote aceptó pero pidió verlos de forma separada, así que la mamá envió primero al niño más pequeño.
El sacerdote era un hombre enorme con una voz muy profunda, sentó al niño frente a él y le preguntó gravemente:
¿Dónde está Dios?
El niño se quedó boquiabierto pero no respondió, sólo se quedó sentado con los ojos pelones.
Así que el sacerdote repitió la pregunta en un tono todavía más grave:
¿Dónde está Dios?
De nuevo el niño no contestó.
Entonces el sacerdote subió de tono su voz, aún más, agitó su dedo frente a la cara del niño, y gritó:
¿Dónde está Dios?
El niño salió gritando del cuarto, corrió hasta su casa y se escondió en el closet, azotando la puerta.
Cuando su hermano lo encontró en el closet le preguntó:
¿Qué pasó?
El hermano pequeño sin aliento le contestó:
¡Ahora si que estamos en graves problemas hermano, han secuestrado a Dios y creen que nosotros lo tenemos!

A ver niños

Domingo, Enero 27th, 2008

Estaban en el salon de clases los niños,y dice la maestra: a ver niños, los que ya fueron vacunados contra la polio venganse para aca y los que no fueron vacunados contra la polio arrastrense para allá.

La maestra

Sábado, Enero 19th, 2008

Llega la maestra ante el director toda descompuesta y chilla:

“No trabajo un día más acá, ¡RENUNCIO!”

“¿Por qué, si usted es nuestra mejor maestra?”, pregunta el director.

“Es que no soporto al alumno Jaimito, siempre me sale con una grosería y ya no sé que hacer con él…”

“No se preocupe, ahora que vienen los exámenes pongámosle una trampa para poder botarlo del colegio”.

Se ponen de acuerdo y la maestra esboza una sonrisa diciendo para sus adentros:

“Te jodiste, Jaimito, de ésta no te escapas”.

Llega el día del examen y la profesora les informa a los alumnos:

“Bien, niños, hoy vamos a hacer un examen diferente: yo les escribiré un número en la pizarra y ustedes a través de una canción harán la suma y me darán el resultado, ¿estamos claros?”

“Sí, sí”, contestan todos.

“A ver, Luisito, pase usted”.

Y la maestra escribe el número 16 en la pizarra.

“Tienes 10 segundos para contestar”.

“¡Maestra, lo tengo!”

“Dame la respuesta”.

“2 y 2 son 4, 4 y 2 son 6, 6 y 2 son 8, y 8 16″.

“Muy bien”.

Todos los niños aplauden.

“A ver, Juanito”.

“Diga, maestra”.

La maestra escribe el número 60.

Nuevamente comienza el tic- tac… Y a los 7 segundos exclama Juanito:

“Maestra, lo tengo”.

“Dime, Juanito”.

Y Juanito comienza a cantar una canción de José José: “40 y 20, 40 y 20…”

“Muy bien”, le felicita la profesora y todos los niños aplauden.

Le toca el turno a Jaimito y la maestra, con una sonrisota y cara de sobrada, piensa:

“Ahora si te JODISTE”, y le escribe el 23 en la pizarra.

Comienza el tic- tac y Jaimito piensa:

“¡Mierda, esta vaina está muy jodida!”

Tic- tac… Y a los 9 segundos pregunta Jaimito:

“Maestra, ¿puedo rapear?”

“¿Rapear?”, pregunta la maestra.

Y los demás niños gritan:

“¡Que rapee, que rapee, que rapee…!”

“Bien”, acepta la maestra.

Y comienza Jaimito:

“Tchum tiquitachum tum… to toto, la maestra del coño me vino a joder, con una sumatoria que debo resolver: Los dedos de mis manos, los dedos de mis pies, el palo y las dos bolas… ¡Suman veintitrés!”

Por confución

Sábado, Enero 19th, 2008

Una pareja llevaba muchos años de matrimonio y no había logrado tener familia. Tras consultar varios doctores, sin éxito, fueron a ver a un especialista muy renombrado quien, tras muchos estudios, les dijo que la única solución era que buscaran un padre sustituto.

“¿Y qué es un padre sustituto?”, pregunta la señora.

“Es un hombre seleccionado con mucho cuidado y que hace, por una única vez, las funciones del esposo para que la mujer quede embarazada”.

La señora vacila un poco; pero su marido le dice al doctor que él no tiene ningún inconveniente con tal de ver realizada su ilusión de convertirse en padre. Pocos días después, se contrata a un joven y se hace una cita para que al siguiente domingo por la mañana, cuando se ausente el marido de la casa, vaya y visite a la señora para cumplir su tarea.

Sin embargo, sucedió que un fotógrafo de niños había sido llamado a una casa vecina para retratar a un bebé. Por azar del destino, el hombre se equivocó de domicilio llegando al de la señora:

“Buenos días, señora, vengo por lo del niño”.

“Mmm, sí, pase usted. ¿Gusta tomar algo?”

“No, muchas gracias, el alcohol no es bueno para mi trabajo. Lo que quisiera es comenzar cuanto antes”.

“Muy bien, ¿le parece si vamos a la habitación?”

“Puede ser allí, pero también me gustaría una aquí, en la sala, dos en la alfombra y otro en el jardín”.

“¿Pues cuántos van a ser?”, se alarmó la señora.

“Ordinariamente son cinco en cada sesión, pero si la mamá coopera pueden ser más, todo depende”, dijo mientras sacaba del portafolios un álbum. “Me gustaría que viera antes algo de lo que he hecho. Tengo una técnica muy especial y única que le ha gustado mucho a mis clientas, por ejemplo, mire el retrato de este niño tan bonito: lo hice en un parque público, a plena luz del día. ¡Cómo se juntó la gente para verme trabajar! Esa vez me ayudaron dos amigos, porque la señora era muy exigente: con nada le podía yo dar gusto y quedarle bien. Para colmo, esa vez tuve que suspender el trabajo porque llegó una ardilla y comenzó a mordisquearme el equipo”.

La señora, estupefacta, escuchaba todo esto mientras el fotógrafo continuaba:

“Ahora vea estos mellizos. En esa ocasión sí que me lucí, todo lo hice en menos de cinco minutos: llegué y ¡paf!, dos tomas y mire los gemelos que me salieron.

La señora estaba cada vez más asustada oyendo al fotógrafo que continuaba:

“Con este niño batallé un poco más, porque la mamá era muy nerviosa. Yo le dije: mire señora, usted volteé hacia el otro lado y déjeme hacer todo a mí. Ella se volteó, y así pude yo hacer mi trabajo”.

A esta altura, la señora estaba a punto del desmayo. El fotógrafo guardando su álbum le dice:

“¿Quiere que comencemos ya, señora?”

“Cuando usted diga”.

“Está bien, voy por mi trípode”.

“¿Trípode?”, dijo temblando la señora.

“Sí”, comenta muy tranquilo el fotógrafo, “es que usted sabe, mi aparato es muy grande y necesito un trípode para apoyarlo y estabilizarlo, porque ni con las dos manos puedo sostenerlo bien… ¿Señora?, ¿señora?… ¡Señoraaaaa!”

el trompo

Martes, Enero 1st, 2008

Estaban dos niños cada uno con un trompo y uno le dice al otro:
A ver, baila el trompo.
Y el otro le contesta:
No sabo.
El otro le dice:
No se dice “no sabo” se dice “no sepo”.
En ese momento una señora estaba escuchando la conversación de los niños y les dice:
No se dice ni no sabo ni no sepo.
Los niños le preguntan:
Entonces, ¿Cómo se dice?
La señora les contesta:
No sé.
Y los niños le dicen:
Entonces, por qué se mete en lo que no le importa.
















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